lunes, 27 de marzo de 2017

La singladura de la delawarensis

"Si Colón no hubiera descubierto América la habrían descubierto los ornitólogos al observar las rarezas que de allí provienen".
Estas frase, bonita por acertada, una frase que me recordaba hace tan solo unos días mi buen amigo Alberto Rivero, podría ser un buen punto de partida para el relato que os quiero contar...

Ha pasado mucho tiempo desde que llegara a mis oídos la historia de una gaviota de Delaware de extraño comportamiento. Unos dos o tres años, aproximadamente.

Llegada desde las lejanas tierras de Canadá o Estados Unidos, quien sabe, esta preciosa embajadora del Nuevo Mundo ha atraído la atención de ornitólogos de todo el país.

Fue Manuel Xestoso, pajarero vigués, el primero en darme referencias del famoso Lárido del Miñor. Cumplía su primer invierno de vida. Es ahí, en la Zona de Especial Conservación (ZEC) A Ramallosa, donde ha decidido instalarse hasta el día de hoy.

Su aspecto ha cambiado mucho desde entonces. Como ocurre en todas las especies de gaviota, su plumaje ha sufrido notables variaciones anuales hasta completar la librea de adulto que luce actualmente.

Gaviota de Delaware en la playa de A Ladeira (Baiona). //Manu Sobrino

Pero fue otro ornitólogo y naturalista, el también vigués Adolfo Lomeña, el primero en percatarse de la presencia de este atípico animal. Concretamente, el 22 de noviembre de 2014. En otras palabras: nuestra protagonista lleva afincada en Baiona más de dos años ininterrumpidamente. Y no parece que tenga intención de marcharse.

El hecho de tenerla tan fácil, tan "a tiro" a sólo 30 kilómetros de casa demoró más de lo que cabría esperar una visita a esta localidad para conocer al ave del que todos mis colegas hablaban.

Animado por varios compañeros, el pasado fin de semana decidí ir a su encuentro. Tenía información precisa acerca de su localización; de aquellos lugares por los que mostraba especial querencia.

Sabía a lo que me enfrentaba. Era un día soleado, primaveral... y era domingo. Con todo lo que ello conlleva: cientos de familias con niños dando voces, perros sueltos, cochecitos turísticos invadiendo las playas... Todo ello en un espacio "protegido" de apenas 90 ha. que soporta una presión humana desmedida. ¿Aguantaría tantas molestias?

Me recorrí media playa de A Ladeira sistema dunar que protege la zona de marisma del embate del mar  identificando a todas las gaviotas que me salían al paso. Todas patiamarillas. Había muy pocas, por lo que no tardé en alcanzar el extremo sur del arenal. El punto exacto en el que había sido vista la delawarensis en los últimos meses.


Sólo quedaban tres. Un rápido barrido con los prismáticos me permitió reconocerlas. Dos de ellas michahellis, es decir, patiamarillas. Pero aquella era distinta... Destacaba una marcada banda transversal negra que atravesaba el pico de color amarillo. El iris del ojo, precioso, acaramelado, dotaba al animal de una mirada profunda. Por último, su menor tamaño la delataba perfectamente. No había lugar a dudas... ¡La Delaware!

Se pasó la mayor parte del tiempo alimentándose en solitario, evitando en todo momento la cercanía de las demás gaviotas. Realizaba vuelos muy cortos. En varias ocasiones lanzó su agudo y lastimero reclamo, muy diferente al grave y potente grito de sus parientes más grandes. (escuchar aquí) Acompañaba sus finas notas con graciosas contorsiones de cabeza y cuello. Reivindicaba la propiedad de su territorio, esperando tal vez la respuesta de una hembra con la que aparearse...

No pude evitar sentir compasión por él. Su necesidad de afecto, de compañía, de amor, jamás será cubierta aquí. Estaba sólo, apartado de los suyos por un vasto charco que nunca debió cruzar.

Su peripecia le ha llevado a conquistar un viejo y desconocido mundo. Cuando regrese, portará bajo sus alas el anuncio de su descubrimiento. Como el famoso almirante Genovés cuando arribó a esta costa a bordo de la carabela 'Pinta'. ¡Le deseamos, pues, buen viaje!

4 comentarios :

  1. Ola Manu!que opinen os gaviotólogos pero penso que non é de todo correcto aseverar con rotundidade que esa gaivota sexa un macho,parto da base de que non teñen dimorfismo sexual.Unha aperta.
    David Rguez.Sobreira

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    1. Iso digo eu, que opinen os gaivotólogos... jeje. Foi o mesmo Adolfo Lomeña o que me comentou que se trata dun macho. Eu, que queres que che diga, sinceramente non teño nin idea. Fiome da opinión dos que saben máis ca min. Agora que cada un saque as súas conclusións... Saúdos David, grazas por comentar!! ;)

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  2. Hola Manu... solo comentar que en ningún momento afirme que se tratara seguro de un macho ya que como dice David en las gaviotas no existe dimorfismo... un saludo

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    1. Entendí mal entonces... Perfecto, aclarado queda.

      Un saludo y gracias por la información para el artículo ;)

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