lunes, 22 de mayo de 2017

La caída en picado del gorrión

El pasado martes fui testigo de un insólito suceso. Un pequeño gorrión común se precipitaba y caía literalmente del cielo dándose un tremendo golpe contra el suelo. Tan fuerte, que pude escuchar el impacto del ave contra la pista de tierra en la que había "aterrizado".

Cuando levanté la vista, intentando encontrar al presunto culpable de aquello ―quizá alguna rapaz―, pude ver como otros dos gorriones que acompañaban a la víctima continuaban su camino dirección sureste. Ni rastro de depredadores potenciales...

Inmediatamente traté de socorrerlo. Tardé pocos segundo en recorrer los escasos metros que me separaban del pájaro, que yacía inmóvil sobre el terreno. Con sumo cuidado lo cogí entre mis manos, tratando percibir el más débil signo de vida.

Era una preciosa hembra. Tenía los ojos abiertos. Había sobrevivido pero parecía atontada por el topetazo. Sus movimientos eran tórpidos, descoordinados... Yo no sabía muy bien que hacer. Pensé que pasados unos minutos recuperaría la consciencia, así que me propuse esperar lo que fuera necesario.

Al cabo de un rato empezó a dar señales de recuperación. Se mostraba más activa. Bajo la atenta mirada de Dana, mi perra ―a la que no le hubiera importado probar la carne de pardal― luchaba por zafarse de aquel extraño ser que le había "capturado". Y lo consiguió.

El gorrión accidentado. Detrás, la pista en la que calló. //El Naturalista Cojo

De un rápido aleteo escapó y fue a esconderse entre la espesa maleza que bordeaba el sendero. Pero su corto vuelo no le llevaría demasiado lejos. Todavía seguía aturdida e incapacitada para realizar desplazamientos largos. Ignoro si aquel desafortunado percance le pasó factura. Algún hueso roto o traumatismo interno tal vez. Todo eran incógnitas... ¿Porqué se desplomó? ¿Se desestabilizó tras chocar contra el tendido eléctrico cercano? ¿Sobreviviría? Nunca lo sabré. Lo cierto es que el animal no volvió a salir de su seguro refugio. No pude hacer más por él.

La historia que os acabo de contar es el reflejo de una situación que ha puesto en jaque a las poblaciones de esta especie en el continente europeo, donde se estima una disminución del 63% de sus efectivos en los últimos 30 años.

El gorrión es una de esas aves a las que, por abundantes, no se les ha prestado la atención que merecen. En ciudades como Londres han desaparecido casi por completo, mientras que en España las cosas no están mucho mejor.

El empleo abusivo de pesticidas, la proliferación de especies exóticas invasoras como la cotorra argentina, la falta de lugares adecuados para anidar y la escasez de alimento son sólo algunas de las múltiples causas de este espectacular y preocupante declive, sobretodo en espacios urbanos.

No hay más que echarse al campo para darse cuenta de la gravedad del problema. A título personal, sólo puedo confirmar lo que dicen los datos. Ya no los escucho ni los veo tanto como cuando era niño. El alegre canto del gorrión se apaga rápidamente...

miércoles, 3 de mayo de 2017

En un lugar del Baixo Miño, de cuyo nombre no quiero acordarme...

Así, como la famosa novela de Miguel de Cervantes, podría comenzar este relato. Pero en esta ocasión, no va a ser un manco, si no más bien un cojo, el autor de estas líneas; es decir, yo mismo. Si continuas leyendo hasta el final entenderás perfectamente el porqué de este "literario" comienzo...

Todo el mundo conoce mi aversión por la caza. Porque ni uno sólo de los argumentos que esgrimen los cazadores tiene validez en nuestros días. Ni uno. Por eso, cuando en el transcurso de una de mis habituales salidas al campo descubrí el cuerpo sin vida de una garza real, supuse inmediatamente que se trataba de una de las innumerables víctimas de este colectivo.

La profunda herida que presentaba en la cabeza, perceptible a simple vista, reforzaba la hipótesis de muerte por disparos. Pero este extremo era difícil de probar. El ave se encontraba en un lugar inaccesible para mi. Sólo pude hacerle una serie de fotografías para documentar el hallazgo.

El animal, inerte, yacía sobre la empapada orilla dejada al descubierto por la bajamar. El río que le vio nacer se había convertido ahora en su lecho de muerte. Triste destino para una de las criaturas más hermosas de la fauna ibérica. ¿Cómo es posible? ¿Qué mente enferma puede hacer algo así? ¿Quién se beneficia de esto? Jamás lo entenderé.

Había un respetuoso silencio... Como si la naturaleza llorara le pérdida de uno de los suyos. El arponero viviente, la zancuda de vuelo poderoso y apariencia frágil, la máxima representación de la elegancia y la belleza, convertida en despojo abandonado y olvidado por todos... Sólo el melancólico canto de un pequeño petirrojo ponía una nota amable en todo este drama.

El cadáver con una profunda herida en el cráneo. //El Naturalista Cojo

De pronto, un fuerte chapoteo como el golpe seco producido por la palma de una mano me hizo dirigir la mirada hacía el fondo de aquella lagunilla, en realidad un estrecho brazo de río jalonado por abundante vegetación de ribera. Una figura alargada y negra se fue acercando lentamente a mi posición. Demasiado grande para ser visón, pensé. Efectivamente. Era una nutria. Una preciosa y confiada nutria que avanzaba a la manera clásica de estos mustélidos, es decir, con su nariz, ojos y orejas proyectados sobre la lámina de agua.

No me atreví a mover un sólo músculo, pero estoy convencido de que ella me veía perfectamente. Sin embargo, se mostró totalmente ajena a mi presencia. Segundos después, dio media vuelta y se alejó varios metros antes de alcanzar una gruesa rama a la que se subió para descansar.

Poco duraría su tranquilidad... El agua volvía a agitarse de nuevo, y un segundo personaje apareció en escena. No tardé en identificarlo con los prismáticos. ¡Otra nutria! No podía creer lo que estaba viendo. Desenfundé apresurada y nerviosamente mi P900. Era el momento de empezar a grabar.

Como queriendo impresionarme, las nutrias hicieron gala de sus increíbles cualidades para la natación. Juntas, con la cabeza por delante y arqueando el cuerpo, saltaban fuera del agua cual grupo de delfines en alta mar. No tardé en darme cuenta de que todo aquel despliegue estaba al servicio de la alimentación, de confundir y atrapar a sus escurridizas presas. Después, con sus afilados dientes, masticaban los pequeños peces que lograban capturar.


En un exceso de confianza, decidí bajarme del coche para fotografiarlas mejor. Grave error que pagaría muy caro. Ambas escaparon asustadas. Enfadado conmigo mismo, pero a la vez feliz... Feliz por haber conseguido documentar algo que muy poca gente tiene ocasión de ver en la naturaleza. Era mi décima cita personal de esta especie. Y lo celebraba por todo lo alto.

No podía apartar mi pensamiento de la pobre garza. Tenía que hacer algo. Y ese algo pasaba por llamar al SEPRONA antes de que la pleamar y la corriente arrastrasen el cuerpo sin vida de la ardeida aguas abajo.

A la mañana siguiente, pude comprobar que seguía enganchada en el mismo sitio. La suerte quiso que el caudal apenas variase durante la noche. Decidí entonces ponerme en contacto con Agustín Ferreira, presidente de la Asociación Naturalista Baixo Miño (ANABAM), entidad ecologista que lleva más de 25 años dedicada a la observación, estudio y protección de la naturaleza de esta comarca gallega. Manifestando gran interés en lo que le conté, Agustín accedió rápidamente a acompañarme hasta el lugar en el que se encontraba el malogrado animal.

Queríamos recuperar sus restos. El análisis del cráneo permitiría hallar perdigones alojados en su interior. Pero no iba a ser tarea fácil. Un inestable talud de tierra, barro y piedras hacía prácticamente imposible llevar a cabo esta labor sin correr riesgos innecesarios. La altura de la pared y un inoportuno resbalón podrían tener graves consecuencias... Varios intentos fallidos bastaron al experimentado naturalista para darse cuenta de ello. Así pues, apelando al sentido común, desistimos de nuestras intenciones.

Visón americano depredando sobre la carroña. //El Naturalista Cojo

Pero no se acaba aquí esta historia... Lo que para unos es el fin de un ciclo de su ciclo vital para otros no es más que un regalo inesperado. Cuando regresaba de dejar a 'Tin' en su casa, recibí un sorprendente mensaje de WhatsApp: "Manu, acabo de ver un visón americano depredando a la garza".

Una expresión contenida de asombro se dibujó en mi rostro. El remitente era César Blanco Árias, gran amigo y compañero en mis interminables jornadas de bicheo. Habíamos quedado previamente en aquella zona, con la fortuna de que nada más llegar pilló al exótico e invasor carnívoro dándose un verdadero banquete. Cuando nos reunimos comentamos lo sucedido. Estaba seguro de que si esperábamos un poco más volvería a sentarse a la mesa. Y no se equivocaba.

Diez minutos después, una sombra oscura caminaba con paso firme hacia la carroña. Automáticamente, César y yo enmudecimos para no molestar al comensal. Con su fino olfato, el visón venteaba el aire en busca de presuntos enemigos. Cuando por fin debió considerar que no había moros en la costa, comenzó a desplumar la pieza y a alimentarse de sus partes blandas, principalmente el vientre. Recuerdo perfectamente el sonido de las plumas separándose de la piel a dentelladas... La escena era sobrecogedora, propia de un documental de National Geographic.

De repente, el festín se vio interrumpido por la irrupción de otro invitado. Pero el legítimo propietario de la carne, que no estaba por la labor de compartir su botín, acabó por ahuyentar al intruso.


Las imágenes que pudimos grabar, ponen de manifiesto la tremenda voracidad de esta especie. Revisando los vídeos, entendemos perfectamente porque ha llevado a su pariente europeo al borde de la extinción en nuestro país.

Con todo el menú para él sólo, nuestro amigo no tardaría en saciarse... Aproximadamente veinte minutos después, el espectáculo había terminado.

Pero aquel secreto rincón del río todavía me tenía reservada una última sorpresa... Cuando ya me iba para casa, los chapoteos de las nutrias volvían a hacerse notar con fuerza. En el punto exacto en el que minutos antes pisaban los visones americanos, jugueteaban ahora por segundo día consecutivo las alegres nutrias. 

Sin pretenderlo, hemos podido constatar la coexistencia entre las dos especies de mustélidos. Podríamos afirmar, en este caso al menos, que son buenos vecinos, que se aguantan, y que, simplemente, se evitan.

Como veis, por razones obvias, hemos querido omitir la localización exacta, siquiera aproximada, de la pareja de nutrias. No queremos dar pistas a los amigos del plomo. Los mismo que, con toda seguridad, acabaron con la vida de la protagonista de esta nueva entrada de El Naturalista Cojo. 

lunes, 24 de abril de 2017

Primer registro confirmado de presencia y cría de trepador azul (Sitta europaea) en el Baixo Miño

Un reclamo profundo resuena en el bosque... Son notas graves y cortas, como silbidos repetidos rápida y nerviosamente. No se parece a nada que haya escuchado con anterioridad. Su frecuencia recuerda a esos cantos propios de exhuberantes y remotas selvas. La intensidad del sonido va en aumento a medida que el animal se acerca.

Entretanto, en el suelo del monte, Carlos Venade eminente fotógrafo y naturalista portugués y yo mismo aguardamos pacientemente la llegada del pequeño duende del pinar... Son las 9:15 h. de la mañana, y ambos llevamos casi una hora parapetados tras unos helechos que utilizamos a modo de escondite. Para mejorar el camuflaje, cubrimos incluso mi silla de ruedas con varias de estas plantas.

En completo silencio, con nuestras cámaras apuntando directamente al tronco en el que han decidido instalar el nido un viejo agujero de picapinos reducido con barro por sus nuevos inquilinos sabemos que el momento está próximo. Nos miramos, sonreímos y asentimos con la cabeza.

Trepador azul en la entrada de su nido. //Manu Sobrino Senra

Tomando las mismas precauciones que nosotros para no ser descubierto, uno de los miembros de la pareja aterriza sobre las rugosas paredes de su fortín de madera. Después el otro. Desde el interior, los hambrientos pollos estarían demandando la atención de sus padres. Tras varios minutos trepando  por el tronco y adoptando las posturas más inverosímiles incluso boca abajo deciden marcharse y continuar su incansable búsqueda de alimento.

Fue necesaria otra larga espera de hora y media para volver a verlos. Ahora las condiciones son perfectas para obtener buenas imágenes. Con absoluto respeto, tratando de perturbar lo mínimo posible, nos adentramos en la vida secreta de una especie de la que no existen registros en el Baixo Miño gallego-portugués. Ni mucho menos de reproducción.

Es la primera vez que se consigue documentar su presencia en esta comarca, concretamente en Salvaterra de Miño. Y mi amigo Carlos fue su descubridor. Sin su ayuda no habría podido localizar a la familia. Suyo es el mérito de tan importante hallazgo.


Paseriforme de la familia de los Sítidos, el trepador azul o gabeador azul (en gallego) presenta aspecto y patrones de conducta similares a los del agateador común, del que se distingue fácilmente por su mayor tamaño y llamativo plumaje, azul grisáceo en partes superiores y anaranjado en las inferiores. Habita preferentemente bosques maduros con elevadas precipitaciones. Se alimenta de insectos y arañas, dieta que complementa con frutos y semillas.

Tenía muchas ganas de conocer a esta ave. Y Carlos me la presentó de la mejor manera posible. Una nueva generación de trepadores está en camino. Los pollos, ya crecidos, no tardarán en abandonar la penumbra de su hogar. Esperamos y deseamos que esta historia acabe en final feliz. Os lo contaremos...

*Os invitamos a visitar la web del fotógrafo y naturalista portugués Carlos Venade pinchando aquí: http://www.carlosvenade.com/

sábado, 8 de abril de 2017

¡Nos vamos a Madrid!

Ayer conocíamos la noticia. El Naturalista Cojo ha sido seleccionado por el jurado de la XI Edición de los Premios 20Blogs como uno de los tres finalistas del concurso en la categoría 'Solidario', a la que concurrían un total de 128 bitácoras de variada temática social: igualdad, defensa de los valores sociales, discapacidad...

Con esta decisión, escalamos hasta la tercera posición y nos situamos en el podio con dos grandes competidores: Fotopets - Retratos animales, iniciativa fotográfica que busca fomentar la adopción de animales abandonados, y The PINK PUNK Project, crítica de cine y televisión bajo el prisma de la igualdad de género y el colectivo LGTB, entre otras cuestiones de actualidad...

No, no es un tópico. Para nosotros ya es una victoria haber llegado hasta aquí. Jamás hubiéramos imaginado un año mejor y más intenso, lleno de experiencias personales y vivencias increíbles. Con sólo un año de existencia y en su primera participación en estos prestigiosos premios, El Naturalista Cojo ha logrado hacerse un hueco entre los mejores en muy poco tiempo. 

La pasión es el motor que nos empuja hacia adelante. Queremos demostrar que las barreras están para saltárselas. Y queremos hacerlo a través del conocimiento y disfrute del medio natural. "La naturaleza te pone obstáculos; los límites los pones tú". ¡Ese es nuestro lema!

El próximo 4 de mayo estaremos en la ceremonia de entrega de premios que tendrá lugar en el espacio CaixaForum de Madrid. ¡Ojalá y nos traigamos una de esas 20 estatuillas para Galicia!

Las 20 estatuillas de los Premios 20Blogs. //20minutos.es

miércoles, 29 de marzo de 2017

El Naturalista Cojo cumple su primer aniversario firmando una gran actuación en los Premios 20Blogs

A falta de conocer la decisión definitiva por parte del jurado del concurso, los resultados no podían ser más positivos. El Naturalista Cojo ha logrado cosechar un meritorio 6º puesto en la XI Edición de los prestigiosos Premios 20Blogs que organiza anualmente el diario 20 minutos.

Un total de 128 bitácoras concurrían en la categoría 'Solidario', a la que hemos presentado nuestro blog. Nuestra apuesta por la integración a través del conocimiento y disfrute del medio natural ha convencido a los votantes de 20minutos.es. (ver aquí)

Mucho más competida estaba la categoría 'Redes sociales y videoblogs', en la que decidimos inscribir nuestra página de Facebook. ¡Nada más y nada menos que 2762 participantes! Aquí también hemos hecho un buen papel, alcanzando con 6 votos el puesto nº55, el mismo que sitios tan importantes y reconocidos como Naturaleza Cantábrica, mejor blog de medio ambiente del año 2013. (ver aquí)

Así, El Naturalista Cojo entra por la puerta grande en el top ten del ranking clasificatorio tras la que es su primera participación en estos premios. El próximo viernes 7 de abril se darán a conocer los finalistas en cada una de las categorías. ¡Crucemos los dedos!

Clasificación categoría 'Solidario'. //Captura de pantalla 20minutos.es

Para nosotros ya es una victoria haber llegado hasta aquí. Hoy se cierra un año increíble. Un año en el que hemos querido acercar la naturaleza del Baixo Miño a través de un punto de vista diferente y muchas veces ignorado: el de las personas con discapacidad física, psiquica y sensorial.

Solo nos queda agradecer a todas aquellas personas que a título individual o colectivo nos han hecho crecer y madurar, confiando en nosotros para la realización de diversas actividades de educación y sensibilización ambiental y social, entre otros:

a Luis Herminio Amigo Estrada, coordinador del Aula da Natureza do río Miño, por haber sido el primero en creer en nosotros; a Edgar Melchor Fernández y Carla Delgado, periodistas redactores en Faro de Vigo y La Voz de Galicia edición Ourense  respectivamente, por dar "voz" a nuestras ideas e inquietudes; a Marcos Rodríguez Pantoja, "el niño salvaje de Sierra Morena", con quien hemos tenido la oportunidad de compartir una jornada inolvidable, por demostrar que no hace falta saber leer o escribir para saber transmitir; a Nuria, de Asociación Forestal e de Educación Ambiental 'A Jalleira', por contar con nosotros en la organización de la "Foto ruta polo esteiro do Miño"; a Olga Rodríguez Vicente y Jorge Pazos Giraldez, profesores del CEIP As Solanas de A Guarda, por esas preciosas "Saídas Ecolóxicas pola Discapacidade e a Saúde Mental" con los niños de educación primaria, ¡tres días de aprendizaje y emociones en contacto directo con la naturaleza!; a Laura de Avelaiña Saúde Mental, por desterrar mitos y prejuicios sobre las enfermedades mentales: a Dany, por creer en un futuro mejor; al CEIP Cruz Budiño de O Porriño; a Julio Valeiras de Valora-Natura, por poner todo su tiempo y empeño en devolver a la vida a las maltratadas Gándaras de Budiño; a Agustín Ferreira Lorenzo en representación de todos los amigos de ANABAM Asociación, siempre dispuestos a colaborar en lo que haga falta; a Ruben Blanco Martínez en representación de los amigos de Colectivo Matogueira, por haberme invitado a las "II Xornadas Ambientais da Comunidade de Montes de Coruxo"; a Juan Ramón Martínez Barbosa, Director de Noticias O Rosal y a Luis Paz, Administrador de Faunicas.net, por darnos a conocer a través de sus respectivas páginas web, a las que por cierto, recomendamos que visitéis; a Ruben Moreno, por el fantástico logo que nos ha hecho y del que nos sentimos tan orgullosos; a nuestros colegas BIRDERS, sin los que tantas y tantas citas de aves no hubieran sido registradas y documentadas; a César Blanco Arias y Ángela Saa Martínez, grandes amigos, por todo el apoyo y la ayuda que nos han prestado en todo momento; a Alberto Rivero Saeta, por guiarnos en esta nueva aventura en la que nos hemos implicado con ilusión y con pasión...

y por supuesto, a todos los amigos que nos leéis y nos seguís a través de Facebook, Twitter y Youtube. ¡Sin vosotros no habría sido posible! Pero esto no ha hecho más que empezar... ¡Nos acompañas?















lunes, 27 de marzo de 2017

La singladura de la delawarensis

"Si Colón no hubiera descubierto América la habrían descubierto los ornitólogos al observar las rarezas que de allí provienen".
Estas frase, bonita por acertada, una frase que me recordaba hace tan solo unos días mi buen amigo Alberto Rivero, podría ser un buen punto de partida para el relato que os quiero contar...

Ha pasado mucho tiempo desde que llegara a mis oídos la historia de una gaviota de Delaware de extraño comportamiento. Unos dos o tres años, aproximadamente.

Llegada desde las lejanas tierras de Canadá o Estados Unidos, quien sabe, esta preciosa embajadora del Nuevo Mundo ha atraído la atención de ornitólogos de todo el país.

Fue Manuel Xestoso, pajarero vigués, el primero en darme referencias del famoso Lárido del Miñor. Cumplía su primer invierno de vida. Es ahí, en la Zona de Especial Conservación (ZEC) A Ramallosa, donde ha decidido instalarse hasta el día de hoy.

Su aspecto ha cambiado mucho desde entonces. Como ocurre en todas las especies de gaviota, su plumaje ha sufrido notables variaciones anuales hasta completar la librea de adulto que luce actualmente.

Gaviota de Delaware en la playa de A Ladeira (Baiona). //Manu Sobrino

Pero fue otro ornitólogo y naturalista, el también vigués Adolfo Lomeña, el primero en percatarse de la presencia de este atípico animal. Concretamente, el 22 de noviembre de 2014. En otras palabras: nuestra protagonista lleva afincada en Baiona más de dos años ininterrumpidamente. Y no parece que tenga intención de marcharse.

El hecho de tenerla tan fácil, tan "a tiro" a sólo 30 kilómetros de casa demoró más de lo que cabría esperar una visita a esta localidad para conocer al ave del que todos mis colegas hablaban.

Animado por varios compañeros, el pasado fin de semana decidí ir a su encuentro. Tenía información precisa acerca de su localización; de aquellos lugares por los que mostraba especial querencia.

Sabía a lo que me enfrentaba. Era un día soleado, primaveral... y era domingo. Con todo lo que ello conlleva: cientos de familias con niños dando voces, perros sueltos, cochecitos turísticos invadiendo las playas... Todo ello en un espacio "protegido" de apenas 90 ha. que soporta una presión humana desmedida. ¿Aguantaría tantas molestias?

Me recorrí media playa de A Ladeira sistema dunar que protege la zona de marisma del embate del mar  identificando a todas las gaviotas que me salían al paso. Todas patiamarillas. Había muy pocas, por lo que no tardé en alcanzar el extremo sur del arenal. El punto exacto en el que había sido vista la delawarensis en los últimos meses.


Sólo quedaban tres. Un rápido barrido con los prismáticos me permitió reconocerlas. Dos de ellas michahellis, es decir, patiamarillas. Pero aquella era distinta... Destacaba una marcada banda transversal negra que atravesaba el pico de color amarillo. El iris del ojo, precioso, acaramelado, dotaba al animal de una mirada profunda. Por último, su menor tamaño la delataba perfectamente. No había lugar a dudas... ¡La Delaware!

Se pasó la mayor parte del tiempo alimentándose en solitario, evitando en todo momento la cercanía de las demás gaviotas. Realizaba vuelos muy cortos. En varias ocasiones lanzó su agudo y lastimero reclamo, muy diferente al grave y potente grito de sus parientes más grandes. (escuchar aquí) Acompañaba sus finas notas con graciosas contorsiones de cabeza y cuello. Reivindicaba la propiedad de su territorio, esperando tal vez la respuesta de una hembra con la que aparearse...

No pude evitar sentir compasión por él. Su necesidad de afecto, de compañía, de amor, jamás será cubierta aquí. Estaba sólo, apartado de los suyos por un vasto charco que nunca debió cruzar.

Su peripecia le ha llevado a conquistar un viejo y desconocido mundo. Cuando regrese, portará bajo sus alas el anuncio de su descubrimiento. Como el famoso almirante Genovés cuando arribó a esta costa a bordo de la carabela 'Pinta'. ¡Le deseamos, pues, buen viaje!

miércoles, 8 de marzo de 2017

Plantando árboles, sembrando futuro...

Ayer fui invitado por Julio Valeiras coordinador en ValoraNatura y miembro de la Sociedad Gallega de Historia Natural a conocer y colaborar en las tareas de restauración de la parcela en la que se encontraba el antiguo Centro de Interpretación da Natureza de As Gándaras de Budiño. Una cita a la que, evidentemente, no quise faltar.

Acogidos al proyecto Voz Natura, un grupo de alumnos de 3º, 5º y 6º de Primaria del CEIP Cruz Budiño, acompañados por personal del Obradoiro de Emprego del concello de O Porriño, llevaron a cabo la plantación de más de un centenar de árboles de especies autóctonas (robles, alcornoques, fresnos, madroños...). Tarea que finalizaron en mucho menos tiempo del que estaba previsto. Yo mismo quise poner mi pequeño grano de arena con la plantación de uno de estos árboles.

La jornada comenzaba pasadas las 10:30 h. de la mañana, con la llegada del autobús que transportaba el frágil y valioso "equipaje": los árboles destinados a ser plantados.

Organizados en grupos por sus profesores, atendiendo a las explicaciones previas de Emilio Agente de Medio Ambiente del Servicio de Protección de la Naturaleza los niños se pusieron rápidamente manos a la obra.

Entretanto, Julio me mostró una serie de fotografías que ilustraban perfectamente la espectacular transformación que había sufrido aquella parcela en apenas 15 años, cuando fue levantado el Centro de Interpretación da Natureza de As Gándaras de Budiño, un edificio inaugurado en 2002 con fondos europeos y que jamás se llegó a utilizar. En años sucesivos, el malogrado edificio fue abandonado, desmantelado, demolido y convertido en triste vertedero. El punto de inflexión llegaría en 2016, con el inicio de los trabajos de restauración con la ilusión y el esfuerzo de un puñado de voluntarios coordinados por la Sociedade Galega de Historia Natural - Pontevedra.

Una labor lenta y sumamente compleja que empieza a dar frutos... Los terrenos recuperados vuelven a ser ocupados por gran variedad de anfibios, entre los que destacan los numerosos sapillos pintojos que pudimos ver y estudiar con detenimiento. Solo queda esperar a que el paso del tiempo y la propia naturaleza completen el proceso.

ValoraNatura es un proyecto colaborativo de diferentes organizaciones medioambientales y culturales interesadas en conservar el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) Gándaras de Budiño. Agradecer a Julio por haberme invitado a participar en un día tan especial. Estas son algunas de las fotos de la actividad, de la que se ha hecho eco el diario La Voz de Galicia (Haz clic en las imágenes para ampliar):